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Resolución sobre la guerra entre Rusia y Ucrania

Al cumplirse un mes de la invasión rusa de Ucrania, desde Euskal Komunisten Batasuna – Unión de Comunistas Vascos queremos manifestar lo siguiente:

Sobre la guerra Rusia-Ucrania

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1.- En la guerra actual aparece como iniciador, “agresor”, sólo el lado ruso, por el hecho de que efectivamente sus tropas finalmente han penetrado en el territorio de Ucrania e inician su ataque sobre las fuerzas armadas (oficiales e irregulares) de dicho Estado, así como la ocupación de diversas zonas y enclaves. Pero esta es una imagen superficial convenientemente multiplicada por la propaganda de guerra de la OTAN/UE y la censura militar impuesta de facto. La guerra es la continuación de la política por otros medios, y en este caso igualmente no es más que la continuación de largos años anteriores de política y algunos hechos también de guerra más localizada, que nos llevan a comprender que el verdadero instigador no es otro que los EEUU y la OTAN.

Ucrania está cumpliendo a la perfección el papel de títere de la OTAN, cuyos planes de agresión a Rusia siguen en pie y ejecutándose. Esta guerra empezó en 2014 con el golpe de Estado que supuso el Euromaidan, tras el cual la contestación popular fue fuertemente reprimida utilizando incluso organizaciones paramilitares abiertamente nazifascistas cuyos crímenes contra la Humanidad deben ser juzgados. Se ilegalizó y persiguió a los comunistas ucranianos. La persecución alcanza ahora a otras fuerzas de izquierda tildadas de ‘prorusas’. En el Donbass la respuesta popular tomó forma de lucha armada y el Estado ucraniano no ha cesado de bombardear a la población de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. En este sentido apoyamos la secesión de esos territorios y en su caso, de otros, como única garantía de supervivencia para esa población.

2.- Rusia ha venido haciendo repetidas peticiones y advertencias en cuanto a lo que considera las necesarias garantías de seguridad respecto a la expansión de la OTAN y la amenaza militar que ello supone en sus mismas fronteras. Se ha hecho caso omiso y no hay más que ver lo que ha ocurrido en este tema hasta hoy. En ese sentido, para Rusia como Estado, Ucrania es el último límite. 

3.- El imperialismo OTAN sigue siendo el principal enemigo de la paz y la seguridad colectiva. En este sentido, nos vemos reconocidos en la postura hecha pública el pasado 26/2/22 por el Gobierno chino. Especialmente en el punto 2 en el que defiende un concepto de seguridad común, integral, cooperativo y sostenible; y considera que la seguridad de un país “no puede lograrse a expensas de comprometer la seguridad de otros, y que la seguridad regional mucho menos se puede garantizar mediante el fortalecimiento o incluso la expansión de los grupos militares”.

4.- El objetivo último de la OTAN es romper la alianza ruso-china, que garantiza un mundo multipolar donde no primen los intereses del imperialismo. Y principalmente sabotear el avance chino en sus objetivos. En ello es relevante aislar totalmente y quebrar a Rusia, a quien se ve como débil en este momento. Asimismo, cerrar cualquier posibilidad de cooperación en Europa aislando a Rusia de la UE especialmente. 

Rusia está en su derecho de repeler cualquier provocación por parte de la OTAN. No nos hacemos ilusiones sobre el carácter del Estado ruso y su dirigencia. De hecho, si se encuentra en este punto, es justamente por ser lo que es hoy y ahí están todas las medidas antipopulares de su Gobierno. Los capitalistas a los que representa Putin tratan de recuperar los mercados y áreas de influencia de la URSS socialista; un país y sistema que ellos mismos ayudaron a liquidar. Esto hace que el régimen de Putin no sea el adalid del antiimperialismo, pero su posición actual en el mundo, aliado a China, es la de oponerse al imperialismo más acabado, que sigue siendo el bloque formado por USA y UE, lo que traza un escenario multipolar mucho más favorable para los pueblos que la dominación completa del imperialismo occidental. 

5.- Por otra parte, las condiciones rusas para el cese de su intervención son completamente razonables (neutralidad de Ucrania y exclusión de la OTAN, desnazificación y autodeterminación de Donetsk, Lugansk y Crimea) y las apoyamos enteramente, llamando a que se cese en alentar una resistencia radical que sólo causará más daños.

6.- Rechazamos el discurso nacionalista y chovinista venga de donde venga. La clase obrera no debe caer en la trampa del discurso nacionalista que sólo quiere ocultar intereses de clase. Esta trampa consiste en hacernos creer que es Rusia (“el otro”) el agresor y Ucrania y la OTAN/UE (“nosotros”) los pobres corderitos degollados y víctimas inocentes, ocultando así todos los precedentes de la provocación imperialista y la política prácticamente nazi llevada a cabo en aquel país. Como ocurre casi siempre, el nacionalismo sirve de arena en los ojos de los pueblos.

En este contexto se desatan la infame propaganda rusófoba y las medidas de censura.

Todas las medidas, tanto las “serias” (bloqueo económico, envío de armas a Ucrania, hecho inaudito, por cierto, censura de RT y Sputnik, etc.) como las “ridículas” (dejar de anunciar “ensaladilla rusa” o intento de eliminar cursos sobre Dostoyevsky), no sólo son muestra del arraigado sentimiento antirruso de las élites occidentales, sino instrumentos clave en el desarrollo de la histeria colectiva de guerra que el imperialismo quiere imponer, para manejar de manera uniforme y total a las masas.

Por ello rechazamos y condenamos toda expresión en este sentido y expresamos nuestra solidaridad y afecto al pueblo ruso y a la nación rusa. Asimismo, sentimos como nuestro el sufrimiento de ucranianos y rusos, que son víctimas de la guerra entre capitalistas por igual.

7.- La única guerra que le interesa a la clase obrera desatar es contra los explotadores. Las consecuencias de las pugnas entre capitalistas ya las está pagando la clase obrera de todo el mundo. El alza de los precios y la guerra económica desatada, repercutirán en un empobrecimiento mayor del que veníamos atisbando como consecuencia de la crisis económica acelerada por la pandemia.

Los pueblos de Rusia y Ucrania y del resto de Europa no deben sufrir las consecuencias de las pugnas entre sus capitalistas. Las sanciones impuestas por la UE contra Rusia son inaceptables en cuanto solo van contra el pueblo ruso e incluso repercuten negativamente en nosotros.

Tras el éxito de las medidas represivas de los últimos dos años en España y la UE, no nos extrañaría que los estados dieran una vuelta de tuerca en las mismas con la excusa del enemigo ruso. Recordemos que la Ley mordaza sigue sin derogarse y el Estado sigue teniendo el monopolio de la fuerza y la represión. En este sentido la clase obrera debe prepararse para un incremento de la represión contra la disidencia.

Teniendo todo lo anterior en cuenta, los comunistas vascos declaramos:

  • Ni un solo soldado español debería participar en una guerra para defender los intereses económicos (geopolíticos) de la oligarquía financiera de USA y UE.
  • Ningún envío de armas a Ucrania o los mercenarios que allí operan como tapadera de la OTAN.
  • Levantamiento de todas las sanciones impuestas a Rusia.
  • Exigencia de soluciones pacíficas y democráticas de los problemas de Ucrania, tanto en lo referente a la actuación de elementos nazifascistas como a la situación territorial y nacional.
  • En tanto no se produzca la salida de la OTAN y la UE, oposición a toda medida de provocación de estas organizaciones.
  • Igualmente, las bases de los EEUU en España deben desaparecer por suponer un peligro y una sumisión inaceptable a los intereses de aquel país.

¡Por la Paz y la seguridad colectiva!

¡Ni guerra entre pueblos, ni paz entre clases!

¡Guerra a la guerra!

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