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Sobre los planes militaristas del imperialismo

Por la paz, el progreso y la seguridad colectiva

Declaración de Euskal Komunisten Batasuna sobre la crisis desatada por la OTAN con Rusia. Contra las guerras imperialistas, por la Paz, el progreso y la seguridad colectiva.

Guerra a la guerra de los imperialistas

La incapacidad del imperialismo para dar una salida pacífica a sus contradicciones está quedando patente una vez más durante la crisis ucraniana. EEUU, a través de su brazo armado OTAN, pretende terminar de cercar a Rusia y para ello no duda en agitar el fantasma de la guerra. Nada importan las vidas que eso pueda costar, ni las consecuencias económicas que una guerra abierta pueda acarrear para todos los contendientes, especialmente los europeos en su conjunto; Estados Unidos tiene un plan y lo piensa ejecutar. Sus lacayos están prestos para aplaudir con las orejas.

Durante los últimos treinta años la OTAN se ha dedicado a expandirse a base de incorporar países exmiembros del Pacto de Varsovia y que por lo tanto pertenecían de uno u otro modo a la esfera de influencia rusa, como heredera de la Unión Soviética en el tablero internacional. En este sentido, son los imperialistas estadounidenses y europeos quienes están provocando y agrediendo a Rusia, que solo busca garantizar su seguridad e integridad territorial.

Tras la liquidación de la Unión Soviética, la Rusia capitalista vivió una década de inestabilidad y crisis en la que se desmanteló de una manera brutal y se vendió a precio de saldo todo el complejo industrial socialista. Los planes estadounidenses eran convertir la Federación Rusa en un país dependiente exportador de materias primas, aunque tuviera para ello que trocearlo en mini-estados. El ascenso de Putin frenó en seco dichos planes y mediante el apoyo a una oligarquía local, busca proteger su mercado nacional y sus áreas de influencia.

Los tambores de guerra atlantistas debemos leerlos también como un ataque a la multipolaridad que hoy lideran Rusia y China. En efecto, la alianza de ambos países es hoy el mayor contrapeso que existe al imperialismo, y es también hoy, el único asidero que tienen los países subyugados por EEUU, Reino Unido y la Unión Europea para ser soberanos. Emprenderla con Rusia es en última instancia atacar a China, pues la República Popular es hoy, con sus contradicciones, la única alternativa socialista real al mundo capitalista.

Como hemos podido comprobar estos últimos días, no todos los imperialistas de Europa occidental (UE + Reino Unido) están totalmente de acuerdo con los planes de Estados Unidos. Así es, ya Francia y Alemania muestran sus reticencias a una guerra más o menos abierta contra Rusia por las repercusiones negativas que para ellos tendría, dada su dependencia de los hidrocarburos rusos. Los imperialistas de la OTAN son aliados hasta que sus intereses particulares están en juego.

El buen siervo español

En cuanto a nuestro país, a nadie ha sorprendido la actitud tan servil que ha mostrado el Gobierno del PSOE (+UP) para con el yanqui. Ya hay que tener profundamente interiorizado el papel de mamporrero y lacayo para ser de los primeros en poner a disposición de la organización terrorista OTAN barcos, aviones y si hiciera falta, todos los soldados necesarios. Que se unirían, no lo olvidemos, a los contingentes ya existentes en Turquía y los países del báltico.

Resulta vergonzoso ver al partido principal del supuesto gobierno más progresista de la historia defender unos intereses que no son los de su país. Nada se nos ha perdido en Ucrania y no tenemos ningún motivo para enfrentarnos militarmente con Rusia, ni con ningún otro país en el mundo.

La subordinación de España a los intereses estadounidenses es aún más lamentable si atendemos al patrocinio que EEUU hace de la satrapía marroquí en materia militar, armando e instruyendo a su ejército. No lo olvidemos: Marruecos hostiga diariamente nuestras fronteras en Ceuta y Melilla y acaba de construir una base militar a tiro de piedra de Canarias; tres enclaves españoles que ansia anexionarse. Marruecos es ese régimen que utiliza el drama migratorio para chantajear a nuestro país. Marruecos es ese país que ocupó ilegalmente la colonia española del Sáhara Occidental, sin que la RASD haya podido autodeterminarse libremente y donde España tiene bastante que hacer. No veremos a EEUU defender nuestros intereses en estos asuntos, más bien al contrario.

En una guerra abierta con Rusia o con cualquier país del mundo en la que participe España, la clase trabajadora de nuestro país solo tiene las de perder. Seremos nosotros quienes matemos y muramos en el campo de batalla defendiendo los intereses de los parásitos del IBEX35. Seremos nosotros quienes suframos las consecuencias económicas desastrosas si se da la refriega. Pedro Sánchez está a punto de cambiar la guerra contra la pandemia por la guerra nuclear.

Es por ello que la única política posible, llegado el caso, es luchar primero contra los capitalistas españoles, los partidos de la guerra y el Gobierno títere. Y, segundo, hermanarnos desde el internacionalismo proletario con los trabajadores de los demás países beligerantes en la lucha contra el imperialismo, por el socialismo y el comunismo.

En este sentido, esperamos que la parte otanista del Gobierno español no arrastre al fango a Unidas Podemos ni a los socios parlamentarios de la coalición. Aunque conociendo las filias internacionales de Bildu, PNV y del procesismo catalán nunca se sabe. En cualquier caso, la implicación de nuestro país en los planes de guerra de la OTAN debería ser suficiente para romper un gobierno, pues lo contrario sería legitimar las provocaciones militaristas.

Por la Paz y el progreso social

La actitud de las potencias imperialista pone al mundo al borde de una nueva guerra de grandes proporciones. En los últimos treinta años han sembrado de bombas la antigua Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia y Siria, entre otros. Han derrocado gobiernos democráticamente elegidos, solo porque no era el candidato de la Casa Blanca o del Elíseo. Abundan los guerreristas, los militaristas, los nacionalistas y quienes no entienden otra relación entre países que la subordinación. Todo eso debe desaparecer.

Los comunistas decimos una vez más ¡Guerra a la guerra! y nos ponemos manos a la obra para forjar alianzas por la paz y la seguridad colectiva. Porque solo la paz garantiza el respeto y el ejercicio de los derechos, así como el progreso social y económico para la mayoría.

Deben terminarse las guerras de agresión, las sanciones económicas y los bloqueos impuestos por EEUU y la Unión Europea contra estados soberanos que han escogido no plegarse a sus intereses. El respeto a la soberanía nacional es una condición sin la cual no hay paz.

No concebimos otra política para nuestro país que no pase por la amistad, la cooperación, el entendimiento y el respeto entre estados y sus ciudadanos. Y como vemos, esto solo puede hacerse fuera de alianzas agresivas que interfieren en los asuntos de terceros. Es por ello que es más necesario que nunca romper con la OTAN y dejar de participar en los planes imperialistas de las potencias occidentales. El histórico grito de ¡OTAN No, Bases fuera!, es hoy más actual que nunca.

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