Reflexiones guevaristas

Reflexión de Sergio Ortiz sobre el discurso de Ernesto ‘Che’ Guevara en el encuentro con sus compatriotas en 1962.

El 8 de octubre se homenajea al Che en muchos países. Quise releer su Mensaje a los argentinos, pronunciado el 25 de mayo de 1962 en un acto en La Habana con los argentinos que vivían allí. Fueron “Palabras pronunciadas en festividad con la comunidad argentina radicada en La Habana”, según figura en “Che Guevara, Ernesto: Obras. 1957-1967, Tomo II, Casa de las Américas, La Habana, 1970”.

Quería poner en contexto su discurso, buscando cuánto y qué tiene de positivo hoy para nuestra clase obrera y Argentina.

Una primera cosa que se destaca es el enfoque patriótico y a la vez internacionalista de sus palabras. Unía el 25 de mayo de 1810 y la campaña por la independencia de Chile y Perú, etc, con la revolución cubana. El Che era argentino y también cubano; enfocaba nuestra región pero también en Argelia y Vietnam. Es un punto de vista correcto: patriotismo e internacionalismo. Una cosa sin la otra es un error. Lo suyo es diferente a la concepción peronista de “Ni yanquis ni marxistas”.

En 1962 ya había caído el gobierno de Arturo Frondizi, luchaban los militares “azules” y “colorados”, y era más dura la dependencia respecto al imperialismo yanqui. Por eso el Che recomendaba la unidad antiimperialista: “Todo es parte de una sola lucha y es verdad cuando el imperialismo lo llama con un denominador común para que aun cuando las ideologías cambien, aun cuando uno se reconozca comunista o socialista, peronista o cualquier otra ideología política en determinado país. Solamente caben dos posiciones en la historia, o se está a favor de los monopolios o se está en contra de los monopolios (aplausos) y todos los que están en contra de los monopolios, a todos ellos se les puede aplicar un denominador común, en eso los norteamericanos tienen razón, todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos luchamos al mismo tiempo, a veces aunque no lo sepamos, por el aniquilamiento del imperialismo y todos somos aliados aunque a veces tampoco lo sepamos, aunque a veces nuestras propias fuerzas las dividamos en querellas internas, a veces en discusiones estériles, dejamos de hacer el frente necesario para luchar contra el imperialismo, pero todos, todos los que luchamos honestamente por la liberación de nuestras respectivas patrias, somos enemigos directos del imperialismo”.

Esa concepción antiimperialista es clave en el Che y la revolución cubana. Es valioso que dijera esas cosas en relación a la Argentina. La línea divisoria es con o contra los monopolios, en particular norteamericanos. Los que están contra los monopolios deben unirse y luchar unidos. El Partido de la Liberación (PL) de Argentina se nutre de estas definiciones pues marcan quiénes son los enemigos y plantea que los aliados deben unirse en un Frente Antiimperialista.

La línea del Che no tiene nada que ver con lo que hace hoy el gobierno peronista del Frente de Todos, que claudica ante el imperialismo y el FMI, por un lado, y por el otro se une con la derecha interna, de Massa, Manzur y la cúpula de CGT. Y como si eso fuera poco, busca la coincidencia con la UIA, IDEA, la Mesa de Enlace y hasta propone un acuerdo político de mediano plazo con la oposición de Juntos por el Cambio. ¿Qué hacen aún dentro del Frente de Todos los compañeros peronistas honestos y combativos? ¿Qué hacen los dirigentes del PC y del PCR? Su seguidismo y oportunismo no es guevarista.

El Che criticaba los gobiernos gran burgueses, como el de Frondizi. Y dijo: “la Argentina está de nuevo encadenada, cadenas a veces difíciles de ver, cadenas que no siempre son visibles para todo el pueblo, pero que la están amarrando día a día. El petróleo se va por un lado, compañías norteamericanas entran por todos los lados del país, viejas conquistas van cayendo y todo eso se produce lentamente, como un veneno sutil que va penetrando así en la Argentina como en muchos otros países de América. Sin embargo el pueblo reacciona y cuando los gobiernos tratan de lavarse las manos con una elección, suceden para ellos fracasos como el de la última”. Parece una referencia a los Fernández y su derrota en las PASO de septiembre, pero no, es una opinión de hace 59 años.

El Che no planteaba recetas ni dogmas para la revolución latinoamericana. Analizaba que la misma depende de las condiciones objetivas y subjetivas, un concepto bien leninista. Sabía que no eran parejas para toda la región. Sí cuestionaba al reformismo que no quería avanzar en la conciencia, organización y lucha revolucionaria, con el gastado argumento de que “no están dadas las condiciones”. La revolución cubana enseña, dijeron él y Fidel, que se pueden avanzar las condiciones subjetivas en base a la lucha revolucionaria. Por más que al comienzo sean fuerzas pequeñas, en Cuba pudieron derrotar a un ejército que lo superaba 10 a 1 en número y armamentos.

Como en la Argentina venimos de la derrota de la Generación Revolucionaria del ‘70 y prevalecen las ideas oportunistas y reformistas, seguidistas de la burguesía y el peronismo, viene bien su concepto: “ni siquiera en Cuba ha alcanzado un éxito total, todavía tenemos que luchar para liquidar viejas formas económicas que nos oprimen, para librarnos de todos los problemas que nos ha traído en nuestro desarrollo la dependencia de los capitales extranjeros, la dependencia fundamentalmente de los monopolios norteamericanos y para defender la parte de libertad y de bienestar de nuestro pueblo que hemos logrado en estos años de lucha”.

Ni siquiera en la Patria de Martí se había alcanzado el éxito total. Y había que seguir luchando y construyendo partido, frente, organizaciones de masas, economía, etc.

Esa revolución primero antiimperialista y luego por el socialismo, tuvo que destruir al ejército para ser verdadera. Es lo que no hicieron otros procesos progresistas en América Latina, salvo Hugo Chávez (aunque recién después del golpe sufrido en abril de 2002). El Che dijo que la revolución cubana “se dedicó sistemáticamente a destruir el viejo orden establecido, empezando naturalmente por el arma más poderosa de la reacción que es el ejército, porque no hay revolución triunfante que no tenga como imposición primera la de cambiar totalmente el ejército vencido, reemplazarlo por un nuevo ejército y establecer el dominio de clase”.

Eso tuvo Cuba con la guerrilla de Sierra Maestra y luego las FAR. Es una de las evidencias de que los trotskistas mienten cuando calumnian a ese país como que habría dejado de ser socialista. Sigue siéndolo. El pueblo armado está en el poder.

La lucha armada aparece en varios párrafos del discurso y él asocia la gesta cubana con la historia argentina. Reflexionaba: “Cuba también, como los héroes del 25 de Mayo de 1810, no tiene otra virtud especial, no es nada más ni nada menos, que la exposición de como un pueblo puede lograr su victoria, no original, no en base a planteamientos que se hayan imaginado por primera vez, no usando una estrategia por primera vez descubierta en la historia. Simplemente, aprovechando el momento histórico en que se desarrolló, utilizando acertadamente la estrategia revolucionaria, unificando a todas las masas anhelantes de un cambio mediante el liderazgo de un movimiento que supo, en un momento dado, interpretar las aspiraciones del pueblo cubano bajo la dirección de un líder de características extraordinarias que como todos los grandes lideres supieron aglutinar a todo el pueblo de Cuba y en las condiciones especiales en que nosotros estábamos, luchando desde la Sierra en las difíciles condiciones de la guerrilla, en los campos, unificar un ejército campesino que avanzó sobre las ciudades, que unió a sí a la clase obrera, que derrotó al ejército en una y en muchas batallas campales”.

Arrancó aplausos ese día cuando aseguró: “para lograr la liberación revolucionaria hay que tomar las armas, las pocas que haya y con esas quitar nuevas armas y convertir el pequeño ejército en un gran ejército popular”.

Algunos asistentes a ese acto refirieron posteriormente que esa insistencia del Che en la vía armada hacia el poder había incomodado a algunos asistentes que militaban en el PC Argentino. Así lo aseguró Amalio Juan Rey, cordobés residente en La Habana en ese entonces y autor de un libro al respecto. Puede ser, no lo aseguro, porque ese partido tenía una postura contraria a la lucha armada. Esa crítica desde el PCA puede haber influido, esta es una conjetura personal, en que no se repitieron esos encuentros de la colectividad argentina en Cuba con discursos del Che en fechas patrias.

Para el final subrayo dos conceptos del Che, de rigurosa actualidad.

La más importante es: “la tarea global de luchar contra la destrucción del enemigo monopolista, imperialista, que no va a ser derrotado sino cuando el último de sus magnates vaya por lo menos a la cárcel sino al patíbulo, que no puede terminar antes, que no puede terminar sino con la derrota total del imperialismo y la derrota total del imperialismo”.

Reitero y subrayo: “cuando el último de los magnates vaya por lo menos a la cárcel sino al patíbulo”. Pienso en Mauricio Macri y en los magnates del HSBC, Molinos, Panamerican, Bunge, Cargill, Walmart, Banco Santander, Francés, Techint, etc. El gobierno del Frente de Todos, en cambio, les tiende la mano y busca su sociedad.

Y el último es que el Che pidió ayuda para la revolución cubana, que a su vez no se cansaba de ayudar en esa época y siguió haciéndolo hasta hoy con las vacunas contra el Covid-19 y las brigadas médicas internacionales Henry Reeve. Pero lo notable es que el Guerrillero Heroico pedía la ayuda de Argentina. Dijo ese 25 de mayo de 1962: “nuestra Revolución es una Revolución que necesita expandir sus ideas, que necesita que otros pueblos la abracen, que necesita que otros pueblos de América se llenen de bríos, tomen las armas o tomen el poder, y nos ayuden, nos ayuden en esta tarea que es la tarea de toda América y que es la tarea de la humanidad”.

Este punto es fundamental. Obvio que toda mano a Cuba es bienvenida, sean hoy alimentos, jeringas o turismo. Todo ayuda. Pero la ayuda mayor es hacer la revolución popular antiimperialista en Argentina y nuestros países, y ayudar a Cuba. Lo subrayo porque incluso en el movimiento de solidaridad con Cuba hay ideas diferentes sobre este tema. Sin desmerecer las campañas solidarias, que son imprescindibles, el Che dijo que en Argentina hay que tomar el poder y después ayudar a Cuba, “en esta tarea de toda América y de la humanidad”.

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